sábado, 25 de diciembre de 2010

¿y si sale bien?

Una persona a la que admiro mucho puso en su muro de Facebook la siguiente frase:
"El odio, la envidia y el rencor, son poderosos venenos que dañan el alma, enferman el cuerpo y amargan la vida”
Lo hizo con toda la buena intención del mundo, pensando en ayudar a las personas a desembarazarse de esos sentimientos negativos como el odio, la envidia y el rencor, y acoger sus contrarios, esto es, el amor, la generosidad, o empatía, y el perdón.
En un comentario a esta frase, yo le di la "vuelta", sustituyendo las palabras negativas por otras positivas:

"El amor, la generosidad y el perdón, son poderosos antídotos que alivian el alma, curan el cuerpo y endulzan la vida"

Es decir, lo mismo, pero con otras palabras.

¿LO MISMO?

¡NOOO!

Como decimos en casa a veces: Es igual pero no es lo mismo. Y no es lo mismo porque, aunque signifique más o menos lo mismo, a un nivel emocional no tiene nada que ver. Una vez que las palabras llegan a nuestro cerebro y su significado es analizado, o no, porque muchas veces oímos sin "escuchar" y las palabras llegan directamente a nuestro subconsciente, es decir, al sitio donde son procesadas las emociones, no es lo mismo que las emociones surjan de un sitio donde resuenan ecos de las palabras "odio" y "rencor", a otro donde resuenan las palabras "amor", "generosidad" o "perdón". No es lo mismo que uno fabrique pensamientos mientras tiene "odio" en la cabeza, a que tenga pensamientos con "amor", "generosidad" o "perdón" en la cabeza.

Esta persona, a la que yo considero un experto en el campo del Pensamiento Positivo, que es profesor, que da conferencias, y que nos anima con mensajes positivos y frases acerca de las leyes del pensamiento, el alma, y la sabiduría, como todo buen profesional, está acostumbrado a reconocer los "contrarios" para poder buscarles sus "antídotos", y a veces se le "cuelan bichos" entre las frases que deberían resonar de forma positiva.
Le pasa a todo el mundo. Recuerdo libros enteros acerca de la inteligencia emocional (muchos de los cuales surgieron a raíz del éxito del libro de Daniel Goleman), que no eran más que una serie de listas de palabras o "emociones" negativas descritas con multitud de sinónimos y luego sus correspondientes contrarios o emociones positivas. Si analizas las páginas y subrayas con un color las palabras negativas y con otro las palabras positivas, en seguida te das cuenta que suelen ser menos las palabras positivas. La naturaleza de nuestra cultura es tal que, por lo general, hay muchos más sinónimos de palabras que describen y matizan sentimientos negativos, que palabras para describir y matizar sentimientos positivos.
¿Qué preferirías, que en el banco te atendiera un señor con la palabra "odio" sonando en su cabeza, o con las palabras "simpatía" y "amabilidad" resonando como un eco en su cabeza?
Por eso es tan importante lo que escuchamos o vemos a lo largo del día. Y por eso es importante analizar de vez en cuando las letras de las canciones y darnos cuenta de si lo que escuchamos nos puede afectar de manera positiva o negativa. De hecho, si yo pudiera elegir la música que escucho en el trabajo no dejaría ni el 5% de las que tienen letra en español. Es tal la carga de negatividad, no tanto por el mensaje a simple vista, como por la carga emocional de las palabras que contienen, que se me hace muy difícil pensar que no hayan sido seleccionadas a propósito, y no tanto en el momento de la composición de los "artistas", lo cuales tienen la cabeza tan llena de pensamientos negativos que apenas pueden librarse de ellos, como en la selección por parte de las productoras, y de los que eligen la música para que sea emitida en los canales del hilo musical.

Las mismas cosas se pueden expresar de muchas maneras diferentes, y una canción de amor puede ser desde una alegre celebración por el éxito a un lamento por la pérdida, desde un llanto fúnebre a una fiesta alegre. ¿Cuántas de las baladas de amor son en realidad alegres? Yo diría que muy pocas. Estamos malinterpretando el amor y confundiéndolo con dolor cuando el amor es en sí un sentimiento de plenitud y alegría.

Es sencillo, si quieres acabar con el odio cultiva el amor. Si quieres quitarte de la cabeza la tristeza piensa en la alegría.
No sirve decir "tengo que dejar de pensar en el odio" porque en el mismo momento que lo nombras lo estás metiendo en tu cabeza, es la misma razón por la que decirse repetidamente "voy a dejar de fumar" no sirve, la única forma de quitarte el odio es sustituyéndolo por su contrario, es decir, el amor y decir "tengo que pensar en el amor" o  "estoy rodead@ de amor" o "hay mucho amor en mí". Y si quieres dejar el tabaco tal vez sea más útil construir frases como "voy a respirar siempre aire puro" o "sólo voy a meter en mis pulmones aire limpio" o "a partir de este momento voy a cuidar mi salud".

Una de las observaciones más lúcidas del documental El Secreto, es cuando alguien menciona que el "No a la guerra" lo único que hace es fomentarla. Porque igual habría costado decir "Sí a la Paz" y así toda la gente que participó en las manifestaciones se habría ido a la cama con la "Paz" resonando en sus cabezas.
Al contrario que en el documental El Secreto, yo no creo que baste decir una sola vez "Paz", para contrarrestar las mil repeticiones de la palabra "guerra". Por la misma razón los yoguis repiten los mantras cientos y miles de veces, no sólo una.

Es sospechoso que, si tal como dicen en el documental El Secreto, este "secreto" ya era conocido desde la antigüedad, y ha sido siempre conocido por los líderes que gobiernan, y por los que están en la cúspide de los partidos políticos y los medios de comunicación, que el eslogan de las marchas contra la guerra de Irak, fuese "No a la guerra" en vez de "Sí a la Paz".
Creo que fue Julio César el que dijo "Si quieres la Paz prepárate para la guerra", pero yo sé que si quieres la Paz, te tienes que preparar para la Paz.
"SI QUIERES LA PAZ PREPÁRATE PARA LA PAZ".
Y ya sabemos cómo acabó Julio César...

Los que organizaron las marchas manipularon a gente bienintencionada que acudió allí con esperanza de paz, la cual estuvo guiada por gente que no pretendía en absoluto alcanzar la Paz, sino ganar votos, y acabar con un gobierno. Poco tiempo después vimos que los soldados que fueron retirados de una guerra, se enviaron en mayor número a otra, esta vez, eso sí, se le llamó "guerra humanitaria". Lo cual es un contrasentido. Lo verdaderamente humanitario es la Paz.
Gandhi consiguió mucho más que otros sin empuñar jamás un arma, y basándose en sus ideas de Paz.

Y relacionado con el poder del pensamiento, si bien es cierto el poder del pensamiento positivo, no se debe menospreciar el poder del pensamiento negativo, que es lo que no nos cuentan en El Secreto, y es que este tipo de pensamiento se ha venido utilizando como arma por los gobiernos para inocularlo en su propia sociedad e infundir miedo, control y ansia de guerra. Ya que los que están en el poder sólo quieren mantenerlo, somos nosotros los que debemos cultivar nuestros propios pensamientos de valor, libertad, bondad y sed de paz. Sin embargo,  hay gente que no para de fracasar porque no hace más que prever su derrota, y jamás están preparados para el éxito, tanto es así, que cuando el éxito llega no son capaces de reconocerlo. Siempre están con el "¿y si sale mal?".

Aunque yo no creo que las ingenuidades de la New Age sean la panacea, ni creo que con decir "todo va bien" cuando las cosas van mal estas se solucionen. Sí creo que la actitud con la que afrontemos lo que nos "va", ya sea mal o bien, puede influir en hacernos sentir mejor o peor. Así que si quieres sentirte mejor, llega al trabajo con las palabras "simpatía" o "amabilidad" en la cabeza, y si eres tú quien va a ser atendido ve al lugar con las palabras "educación" y "paciencia", y con una sonrisa, porque, además, los sentimientos son contagiosos. Lo bueno de todo esto es que es gratis, cuesta lo mismo una palabra que otra, pero nos aporta más benecifios una palabra positiva.

 Hace unos días, conversando con una persona a la que quiero mucho, me decía ¿y si sale mal?, ella estaba evitando situaciones de compromiso en una relación "por si acaso", y tal vez perdiéndose lo mejor de la relación para no "sufrir", al tiempo que estaba anticipando el sufrimiento que no existía realmente, haciendolo real, materializando un sufrimiento irreal, en vez de gozar de la situación real, de experimentar la magia de una relación que empieza y que marcha bien. Mucha gente sabotea sus relaciones por miedo al sufrimiento, y no son capaces de disfrutar de lo bueno. Si lo que quieres de verdad es que las cosas vayan bien lo que tienes que hacer es preguntarte "¿y si sale bien?", e imaginar lo que harías si la relación fuese bien.

SI QUIERES EL ÉXITO PREPÁRATE PARA EL ÉXITO.

Mucho de lo que está aconteciendo en la actualidad se debe a una falta de previsión para el éxito, os pongo el ejemplo de una empresa de comercio: la empresa despide al 10% de su plantilla porque han anticipado un descenso de las ventas en ese mismo porcentaje, luego ven que sólo han bajado un 3% y respiran aliviados pensando que lo han hecho muy bien, al fin y al cabo, han aumentado la "productividad". Y yo me pregunto ¿no será ese descenso un simple reflejo de que esa plantilla ya no da más de sí? ¿no podrían haber vendido más si se hubiese mantenido la plantilla? ¿Acaso no habrían podido atender a más gente en aquellos momentos puntuales de mayor afluencia de público teniendo más personal? ¿y no podrían haber aprovechado para atender "mejor" y así beneficiarse de unos clientes mejor atendidos? ¿Y acaso no tendrían mejor preparada la empresa, mejor colocadas las tiendas, teniendo a la gente que tenían para prepararla, en vez de echarla a la calle? Lo de la crisis ha sido en gran medida una profecía autocumplida de un fracaso anticipado. De hecho, las empresas de comercio que van a salir mejor paradas serán las que en esta época o tengan o suficientes reservas para "aguantar" porque son muy grandes, o el coraje suficiente para aumentar sus plantillas y su número de tiendas, para recoger los restos de mercado que dejen las que no puedan atender suficientemente bien a sus clientes por falta de plantilla, o porque hayan cerrado. Es un ejemplo de lo que es "Prepararse para el éxito".
Yo, disfrutando...

Esta semana una de las cosas que puedes hacer por ti es salir de casa con una sonrisa, con la palabra "alegría" en la cabeza, y pensando ¿Y SI SALE BIEN?

jueves, 23 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

En Septiembre abrí este Blog para compartir mis experiencias con el Yoga y reflexionar sobre la Consciencia. Ahora que acaba el año comparto con vosotros mis deseos y planes para El Mono Cuerdo en 2011:

1. Postear con más regularidad.
2. Aparte de seguir con mis reflexiones y pequeños artículos, tal vez incluir nuevas secciones. Se me ocurren, fotos, vídeos, historias etc...
3. Extender mis reflexiones al campo del Desarrollo Personal.

Y nada más que desearos una feliz navidad y un próspero año nuevo porque OS LO MERECÉIS, NOS LO MERECEMOS.

martes, 21 de diciembre de 2010

¿Es el yoga fácil?

Me pregunta una amiga si el yoga es difícil porque ella tiene muy poca paciencia, Y yo le he respondido que el yoga es fácil pero que requiere mucha paciencia.
Hace poco, leyendo un libro de Anatomía y yoga, encontré perlas como ésta (la traducción libre es mía): el asunto más importante de Hatha Yoga no es la flexibilidad o la habilidad para hacer posturas difíciles, sino la "atención" del cuerpo y la mente.


La clave no es hacer la postura más difícil del mundo porque sin atención no es yoga. Y viceversa, la postura más fácil, hecha con plena atención es yoga.
En mi caso, el tipo de yoga que practico, es una especie de yoga derivado del Hatha Yoga y lo que podríamos denominar Patanjali Yoga, o yoga clásico, adaptada a los tiempos modernos y al mundo occidental por Swami Sivananda, más tarde por Swami Vishnu Devananda, y por último por mi profesor Santiago Pazhin. A este yoga le he ido incorporando ejercicios que he recopilado de libros y videos y que he experimentado conmigo mismo a lo largo de más de veinte años. Sin embargo no es un yoga propio, o exclusivo al que le pueda dar un nombre concreto y patentar.
Hemos pasado de un yoga casi universal, milenario y gratuito. A miles de costosos yogas patentados con nombre y apellidos.
En mi caso no voy a renegar del Sivananda Yoga o del yoga terapéutico del CEYSI, sería de desagradecidos. Al fin y al cabo los títulos que tengo y que alguna vez colgaré de la pared ostentan el sello del CEYSI. Sin embargo, al margen del derecho a cobrar lo que le dé la gana a Iyengar por un yoga al que le ha dedicado toda su vida. También el Iyengar yoga bebe de fuentes comunes y tiene raíces comunes con otros yogas. Iyengar también tuvo su maestro, y otros alumnos del mismo maestro impartieron clases sin cobrar.
Los problemas que surgen son cuando esto se empieza a multiplicar de manera exponencial y cualquier profesor de yoga recién salido de una escuela patenta una mínima variación de yoga como suya. Ello lleva a una confusión tal que una persona interesada en comenzar con el yoga se sienta desanimada. En la película Enlighten Up, una persona se pasa 6 meses visitando gimnasios, centros y escuelas de yoga de medio mundo. Y al final de todo no le queda claro lo que es el yoga.

De cualquier forma, el yoga terapéutico CEYSI, se basa en adaptar el yoga a la capacidad de cada alumno, a su edad, a sus problemas de salud etc. En este tipo de yoga, no sólo se practican posturas, sino que hay "preposturas" que practican los alumnos de menor capacidad. Aquí tenéis el enlace a la web del CEYSI (Cento Escuela de Yoga y Salud Integral):


En este tipo de yoga se "facilitan" las posturas para que los alumnos que no pueden practicar las posturas más difíciles se beneficien igualmente de practicar estiramientos más suaves.
La consecuencia positiva es que todo el mundo puede practicar yoga. La consecuencia no tan positiva es que requiere tiempo y paciencia. La consecuencia "SUPERPOSITIVA", es que se reduce el riesgo de lesiones.
Así, en resumen, el yoga es fácil pero requiere tiempo, regularidad y paciencia. Lo menos fácil del yoga es prestar la atención necesaria en cada postura, o cada ejercicio. Uno de los frutos más jugosos del yoga es la adquisición de la paciencia.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Creer o no creer

Hay una historia muy vieja de dos personas que iban a tomar café, y mientras charlaban acerca de lo absurdo de la religión y de creer en Dios, les pregunta el camarero si querían el café hecho con filtro, y uno de ellos respondió:
-No, que quiero leer los posos.
Esto viene a cuento porque muchas veces los que practicamos yoga y, por extensión, intentamos llevar una vida saludable, nos encontramos con que los tablones de anuncios de los gimnasios y centros de yoga, o las puertas de los herbolarios están plagadas de pequeños anuncios y folletos sobre astrología, geomancia y todo tipo de de "adivinancias", curas y remedios "cuasi" milagrosos etc.
Seguramente, si les preguntas a esas personas que ponen los carteles si creen en Dios, te dirán que no, o que creen en Dios pero no en la iglesia, pero que de todas formas son muy espirituales. Han pasado de no creer en Dios a creer en todo lo demás.
Si indagas en por qué no creen en Dios o en la iglesia te suelen citar las incongruencias de la biblia, o la pederastia de los curas, o la hipocresía y corrupción de la iglesia, citándote algún caso concreto de un cura que abusó de un niño hace 20 años en la parroquia de su pueblo.
Por otra parte, cuando un grupo de científicos se dedica a atacar al yoga, lo hace metiéndolo en el mismo saco de "mancias" que aparecen en esos tablones de anucios de los herbolarios. Al mismo tiempo te pueden también citar casos de cómo algún "gurú" espabilado iba por ahí prometiendo que curaba el cáncer, o de personas que han empeorado de sus lesiones por culpa del yoga.
De la misma forma, también se podría atacar a la comunidad científica porque la mayoría de las medicinas "alopáticas" causan más daños en efectos secundarios que las enfermedades que dicen curar, o que hay un gran número de psiquiatras acusados y condenados por abusos sexuales. Pero a nadie se le ocurre decir que se deberían prohibir las medicinas, ni quemar los despachos de los siquiatras.
Al igual que no todos los yoguis somos vegetarianos estrictos, tampoco todos los practicantes de yoga creen en la astrología, la geomancia, el quantum touch, el reiki, o el eneagrama, por poner sólo ciertos ejemplos de lo que va desde lo pseucientífico a lo puramente basado en la fe o el efecto placebo. Al margen de que todas estas clases de "suertes" le hayan sido útiles a la gente, y al margen también de que esa utilidad sea científicamente demostrable o no, hay algo en el yoga que lo distingue de esas otras disciplinas:

Existe un yoga totalmente tangible, prudente y lleno de sentido común. Si en algunos casos no ha pasado de mera disciplina práctica a disciplina científica no ha sido por falta de "tangibilidad", o demostrabilidad, sino principalmente por dos motivos. Uno, su fama de falta de rigor científico al encontrarse relacionado (sin querer), con cosas tan indemostrables como la "astrología" o la New Age. Y dos, la falta de interés, tanto por los propios yoguis como por la "comunidad científica". A los científicos no les interesa "perder" el tiempo estudiando una disciplina que es, en muchos casos, competencia directa de la suya. A un practicante asiduo de yoga, que ha recogido una tradición milenaria y experimentada por millones de personas antes que él,  al que le ha sido útil durante 20 años, no le interesa estar varios años más haciendo de cobaya, practicando posturas, incluso posturas contraproducentes, para poder demostrar a los demás lo que parece de sentido común: que los estiramientos, hechos con prudencia, flexibilizan las articulaciones y estiran los músculos, que a la vez comprimen y masajean los músculos antagónicos de esas mismas posturas, que masajean también los órganos internos que quedan debajo de estos músculos, que por tanto "exprimen" ciertas partes del cuerpo, favoreciendo así el drenaje linfático y ayuda, por tanto, a la eliminación de toxinas y a la circulación de agentes inmunológicos dentro del cuerpo. Que las posturas invertidas favorecen el retorno venoso de la parte inferior del cuerpo y por tanto alivian y mejoran todo lo relacionado con las varices. Que los ejercicios respiratorios aumentan la capacidad respiratoria, y la habilidad para respirar eficientemente, reduciendo el esfuerzo para respirar y, al mismo tiempo, aumentando la capacidad de nuestros pulmones para retener el oxígeno. Que ayuda a adquirir el sanísimo hábito de respirar por la nariz y así a beneficiarnos de una respiración más limpia, y que nos protege de los bruscos cambios de temperatura.  Que las rotaciones de columna, bien hechas, corrigen malas posturas. Que alivia contracturas, que ayuda a una buena higiene postural, etc, etc. Sólo por eso merecería la pena hacer yoga.
De ahí a creer que podrás alcanzar el samadhi, levitar y curar el cáncer hay un salto de fe que es cuestión de creer o no creer, y que es independiente del reiki, del quantum touch, de la geomancia, de la astrología, del catolicismo, del protestantismo, el islamismo o el judaismo.

El libro Yoga Anatomy de Leslie Kaminoff es un ejemplo de cómo el yoga y la ciencia pueden ir de la mano, independientemente de cualquier tipo de creencia.
Desde el principio, el yoga se ha visto salpicado y "contaminado" con otras creencias que nada tenían que ver con el mismo. No en vano, los primeros occidentales que investigaron el yoga y lo trajeron a Europa y América, pertenecían a las filas de la Teosofía y demás sociedades secretas, interesadas en investigar culaquier cosa misteriosa que justificase sus creencias, y al mismo tiempo interesadas en propagar cualquier disciplina que fuese útil y a la vez diese credibilidad a sus propias creencias. En ese sentido, el yoga fue la cuadratura del círculo: una disciplina "misteriosa", al mismo tiempo práctica, desconocida en occidente y por tanto "manipulable", y con resultados tangibles.
El yoga se ha utilizado como puerta de entrada a muchas otras disciplinas, algunas útiles, otras de dudosa utilidad y otras completamente inútiles. No por eso, debemos dejar de probar una disciplina eminentemente práctica, en su mayor parte aconfesional, con resultados tangibles, y cuyos efectos secundarios son en su mayoría beneficiosos. 

sábado, 13 de noviembre de 2010

Yoga y alimentación II

   Hace justo dos meses me propuse en este mismo blog hacer yoga a diario y controlar mi peso sin llevar una dieta especial, tan sólo prestando un poco de atención y haciendo más yoga. Mi índice de masa corporal era 23. Hoy está en 22,3. He perdido unos dos kilos. No he hecho dieta especial, he hecho un poco más de yoga pero no lo he hecho todos los días como me había propuesto, tampoco he pasado hambre, y he comido de todo, incluso carne. De hecho, se han juntado varias reuniones de empresa y he tenido que comer fuera de casa unos cuantos días.
   Mi sensación, (y es sólo eso, una sensación), es que siempre que he aumentado mi número de sesiones de yoga, mi IMC ha tendido a situarse en la parte baja dentro de los niveles recomendados y considerados saludables. Creo también que a la mayoría de la gente, salvo excepciones por predisposición genética, la práctica del yoga le ayuda a situar el peso dentro de los límites que se consideran óptimos, y más bien tendiendo a la parte baja. Lógicamente, al no ser el yoga un deporte de alto gasto energético no sirve de "dieta milagro" para perder 10 kilos en dos meses. Es más, creo que si hay alguien con "bajopeso", es decir, situado por debajo de los límites de IMC considerados como saludables, el yoga le podría ayudar a engordar.


Tara Stiles, anteriormente modelo y actualmente profesora de Yoga.

   Por supuesto, existen estudios científicos que afirman que el yoga es un complemento ideal para conseguir perder algo de peso, y que hay ciertos tipos de yoga más indicados para ello. Mi impresión, a base de ponerlo en práctica conmigo mismo, y sin ser ninguna conclusión científica, es que el yoga ayuda a tener un peso proporcional a nuestra estatura, dentro de unos límites saludables.

domingo, 10 de octubre de 2010

Tu Yoga

En una de mis primeras entradas cité a Leena Patel  "Todo lo que haces conscientemente y con toda tu atención es Yoga". Eso me recuerda un día, en Nueva York, a punto de volverme para España, haciendo tiempo frente a una de las librerías de Borders, la que está en el complejo del Madison Square Garden. Yo estaba allí, sentado tranquilamente en el borde de una jardinera estudiando uno de los últimos manuales del curso de Yoga cuando se me acercó un hombre, negro, joven, con un libro en la mano, que luego he supuesto que sería un ejemplar de la biblia. Y me preguntó acerca del Yoga, estaba muy interesado en saber qué era lo que el Yoga me aportaba o podría aportarle a una persona como él. Yo no es que tuviera muchas ganas de hablar, y menos de meterme en temas espinosos sobre si el yoga era compatible con la religión o no, y ni mucho menos en inglés. Cuando uno hace un curso de inglés le enseñan frases como: "Una habitación doble" o "¿Cuánto cuesta?" o, si es un curso avanzado de inglés tal vez aprenda a decir "mecanografíe este informe y envíelo lo antes posible a la dirección indicada en el sobre". Pero nunca le enseñan a decir cosas como: Para mí el Yoga es como el jabón, que lo más importante no es lo que te da sino lo que te quita. Al igual que el jabón te quita la suciedad y las impurezas, el yoga te quita la rigidez de los músculos y el estrés de la cabeza.
 Por tanto, la importancia del Yoga no está tanto en lo que te aporta sino en lo que puede ayudar a descargarte de tu bagaje habitual, sea en forma de impedimentos físicos, o cargas mentales innecesarias.
Debido a mis limitaciones lingüísticas, en vez de decir eso chapurreé lo mejor que pude que el yoga me aportaba flexibilidad y relajación, con la esperanza de que me dejara en paz, no porque no fuese una persona educada y amable, que sí lo era, sino porque me veía en la extraña situación de explicar a un desconocido, una cosa ya de por sí bastante difícil de explicar en mi propio idioma, como para explicarlo en otro que no era el mío. El yoga es una de esas cosas que se definen mejor por lo que no es que por lo que es.
El hombre insistió en preguntarme qué era lo que me aportaba no ya físicamente, sino espiritualmente. Antes de bloquearme por completo conseguí decir una sola palabra: Serenity

Leena Patel
El hombre sonrió y se despidió  con estas amables palabras: "Thank you for this little piece of serenity" o sea, "gracias por este cachito de serenidad".
Si ahora, con un poco más de experiencia y un poco más de inglés, me hubiese encontrado con ese hombre, tal vez le hubiese preguntado si aquello que tenía en la mano era la biblia, y si la estudiaba a diario, y si la leía con plena atención y concentración, y si las respuestas hubiesen sido afirmativas, le habría respondido: "Ese es tu Yoga, y es la mejor forma de Yoga que puedes hacer".
En última instancia, el Yoga, una vez que haya ayudado a liberarnos de todas nuestras impurezas, es como el jabón, que hay que aclararlo del cuerpo, si no, se convierte en un residuo más. No me refiero tanto a que haya que dejar de hacer posturas, que, al fin y al cabo no son más que ejercicios de mantenimiento para estar en forma, sino, que si no somos capaces de andar por la vida sin hacer sesiones de yoga por unos días, y nos perdemos en nuestras cavilaciones en cuanto agarramos, por ejemplo, un estropajo, el yoga se convierte en un obstáculo más. El yoga no será Yoga hasta que se haya integrado en nuestras vidas de manera que todo lo que hagamos lo hagamos conscientemente y toda nuestra atención.
En ese sentido el Yoga no entra en contradicción con ninguna religión, ni siquiera con el ateísmo, sino que ayuda a cualquier practicante de cualquier religión a adentrarse más en su fe y sus convicciones.

lunes, 4 de octubre de 2010

Deja de dejarte pensar

   En la entrada anterior mencioné que tal vez has comprado un disco que en realidad no querías comprar. Y no me refiero a la presión social, a la publicidad, o a la propaganda. Me refiero más bien a la programación mental. Porque tú puedes decir que sí que querías ese disco, pero lo más habitual es que en realidad no lo quisieras. De hecho, de todos tus pensamientos, tendrás suerte si una cuarta parte son realmente tuyos, (probablemente ni el diez por ciento sean tuyos). Por eso, en el Yoga se da mucha importancia a la Atención Mental, Concentración, y Meditación, que no dejan de ser la misma cosa: Mantener la mente en un punto fijo.


   Si eres lo bastante paciente como para hacer una pequeña sesión de ejercicios, luego una relajación,  después intentas mantener una respiración calmada y finalmente te quedas en un sitio tranquilo, en una postura cómoda, podrás dedicar unos minutos simplemente a observar lo que pasa por tu mente, y verás que no es nada fácil. De hecho es lo más difícil del mundo, porque en el momento en que te pones a observar los pensamientos de tu mente te metes en ellos y te identificas con los mismos.
   ¿Ah pero es que no es siempre así?
   No, siempre no, a veces te das cuenta de que los pensamientos que pasan por tu cabeza son como una película que puedes observar tranquilamente sin que te afecten como se supone que te deberían afectar.
   Para que os deis cuenta de lo difícil que es controlar la propia mente, os pongo el ejemplo del elefante, basta que alguien nos diga "No pienses en un elefante", para que ya esté el elefante en nuestra cabeza, un elefante grande y gris al lado de un árbol, de hecho acabas de abrir tu mente al elefante y al árbol y has pensado en ellos.
   Esa es una poderosa razón de porqué los libros para dejar de fumar no suelen dar resultado, porque mantienen tu mente centrada precisamente en aquello en lo que quieres dejar de pensar.
   Para conseguir alejar la mente de lo que no queremos, el Yoga utiliza estrategias diferentes, pero eso será otro asunto en otra entrada. Continuemos con la mente.
   Si sigues con el ejercicio de observar la mente y al cabo de un minuto no te encuentras que estás totalmente cabreado porque acaban de volver a subir el recibo de la luz, o te encuentras pensando en esa persona que tanto te interesa, podrás disfrutar de una extraña película que se compone de escenas que van uniéndose unas a otras por un hilo muy fino, por unas relaciones extrañas, ya sea porque ha aparecido una palabra que se parece a otra, o porque cierta imagen te ha recordado a otra. Relaciones que aunque débiles te pareceran muy lógicas si consigues seguirles el rastro y son de tu propia mente, pero que serían rarísimas para cualquier persona que no fuera tú.
   Unas pocas veces he intentado hacer un ejercicio de regresión mental, que comenzaba tras una relajación intentando mantener la mayor atención posible sobre mis pensamientos, para así, si perdía el hilo, recobrarlo a la mayor brevedad posible y seguirlo hacia atrás hasta el punto de pérdida de atención. Recuerdo que estaba tumbado en la cama, observaba en lo que pensaba, me estaba quedando un poco traspuesto y, cuando me di cuenta estaba cabreadísimo por un asunto relacionado con el trabajo. Si no hubiera retomado el hilo en ese momento, tal vez hubiese estado cabreado durante más tiempo dándole vueltas a cosas que en otro momento no me hubiesen afectado, pero al retomar el hilo y regresar tras mis pasos mentales, llegué a la conclusión de que me acababa de cabrear por una chorrada. Ahí va:

   Me encontré que estaba cabreado con algún asunto relacionado con el trabajo, pero ¿cómo había llegado hasta ese pensamiento?. Pues por un ruido. Era el ruido del termostato de mi radiador. Había sonado el click que ponía el radiador, lo que me recordaba que se había puesto en marcha, y que tenía el radiador puesto porque hacía frío y se había adelantado el invierno, con lo que pensé, que los cabrones del gobierno se iban a forrar porque este invierno parecía que iba a ser muy frío, yo tendría que poner mucho la calefacción y acababan de subir el recibo de la luz por tercera o cuarta vez en poco tiempo. Con lo que yo tenía que trabajar para pagar mis recibos todos los meses. Eso me llevó a pensar en mi trabajo, y en que últimamente no hacían más que cambiarme los horarios y encima me los daban con muy poca antelación, sin pensar en que todos tenemos una vida propia y tenemos planes, etc...

   Como véis, la mente es como un mono loco que salta de rama en rama.

   Las relaciones que hice, tras saltar el termostato, de porqué mi mente se fue a pensar en el recibo de la luz, y no en si hacía frío, el parte metereológico y en mis planes para el fin de semana ahora que no podría ir a tomar el sol, podrían explicarse porque esa mañana en la radio había escuchado lo de la subida del recibo de la luz. era una cosa que mi mente había recogido, algo que alguien había puesto en mi camino mental.

   Bien, la mente piensa en aquello que pensamos que no es bueno pensar en ello. Como si fuera un niño cabroncete que hace lo contrario de lo que se le pide sólo por fastidiar. Además va de un pensamiento a otro como un niño inquieto de columpio en columpio, y para colmo recoge todo lo que pasa por su camino como el niño que va recogiendo del suelo todo lo que se pone delante de él.

   En fin, la mente es como un niño maleducado e indisciplinado y hay que educarla y disciplinarla.

   Ahora que sabemos que hay que educar la propia mente, hay que saber el cómo.

   Mientras tanto, os dejo un enlace a un video sobre PNL o sea, programación neurolingüística (otra vez PROGRAMACIÓN), donde a un hombre se le pide que escriba en una nota qué le gustaría que le regalaran, el hombre escribe: Una bicicleta. Días antes había escrito una nota que tenía guardada en la cartera donde había escrito: Una cazadora. Antes de que esnseñara la nota de la bicicleta, le dicen, hemos adivinado lo que has escrito, y sacan una bicicleta. El tío se queda alucinado. Porque hasta ese momento y durante los días anteriores era consciente de que quería una chaqueta. Pero en tan sólo unos minutos había cambiado de opinión. ¿Cómo era posible que "adivinaran" que iba a cambiar de opinión?
   Fíjense en que el decorado está lleno de pares de círculos como para aludir a las ruedas de bicicletas, incluso hay una grabadora de las antiguas con los dos carretes moviéndose como las ruedas de una bicicleta, y el discurso del hombre que lleva todo el tema en el que inserta palabras como "sillín", "manillar", etcétera, en un discurso aparentemente sin relación con las bicicletas. En resumen, el hombre estaba convencido de que el pensamiento de la bicicleta era suyo cuando en realidad no lo era.


   Para el que esté interesado en practicar la PNL con alguien que no sea él mismo que ni lo intente, además de ser poco ética, puede ser un arma de doble filo.