Una persona a la que admiro mucho puso en su muro de Facebook la siguiente frase:
"El odio, la envidia y el rencor, son poderosos venenos que dañan el alma, enferman el cuerpo y amargan la vida”
Lo hizo con toda la buena intención del mundo, pensando en ayudar a las personas a desembarazarse de esos sentimientos negativos como el odio, la envidia y el rencor, y acoger sus contrarios, esto es, el amor, la generosidad, o empatía, y el perdón.
En un comentario a esta frase, yo le di la "vuelta", sustituyendo las palabras negativas por otras positivas:
"El amor, la generosidad y el perdón, son poderosos antídotos que alivian el alma, curan el cuerpo y endulzan la vida"
Es decir, lo mismo, pero con otras palabras.
¿LO MISMO?
¡NOOO!
Como decimos en casa a veces: Es igual pero no es lo mismo. Y no es lo mismo porque, aunque signifique más o menos lo mismo, a un nivel emocional no tiene nada que ver. Una vez que las palabras llegan a nuestro cerebro y su significado es analizado, o no, porque muchas veces oímos sin "escuchar" y las palabras llegan directamente a nuestro subconsciente, es decir, al sitio donde son procesadas las emociones, no es lo mismo que las emociones surjan de un sitio donde resuenan ecos de las palabras "odio" y "rencor", a otro donde resuenan las palabras "amor", "generosidad" o "perdón". No es lo mismo que uno fabrique pensamientos mientras tiene "odio" en la cabeza, a que tenga pensamientos con "amor", "generosidad" o "perdón" en la cabeza.
Esta persona, a la que yo considero un experto en el campo del Pensamiento Positivo, que es profesor, que da conferencias, y que nos anima con mensajes positivos y frases acerca de las leyes del pensamiento, el alma, y la sabiduría, como todo buen profesional, está acostumbrado a reconocer los "contrarios" para poder buscarles sus "antídotos", y a veces se le "cuelan bichos" entre las frases que deberían resonar de forma positiva.
Le pasa a todo el mundo. Recuerdo libros enteros acerca de la inteligencia emocional (muchos de los cuales surgieron a raíz del éxito del libro de Daniel Goleman), que no eran más que una serie de listas de palabras o "emociones" negativas descritas con multitud de sinónimos y luego sus correspondientes contrarios o emociones positivas. Si analizas las páginas y subrayas con un color las palabras negativas y con otro las palabras positivas, en seguida te das cuenta que suelen ser menos las palabras positivas. La naturaleza de nuestra cultura es tal que, por lo general, hay muchos más sinónimos de palabras que describen y matizan sentimientos negativos, que palabras para describir y matizar sentimientos positivos.
¿Qué preferirías, que en el banco te atendiera un señor con la palabra "odio" sonando en su cabeza, o con las palabras "simpatía" y "amabilidad" resonando como un eco en su cabeza?
Por eso es tan importante lo que escuchamos o vemos a lo largo del día. Y por eso es importante analizar de vez en cuando las letras de las canciones y darnos cuenta de si lo que escuchamos nos puede afectar de manera positiva o negativa. De hecho, si yo pudiera elegir la música que escucho en el trabajo no dejaría ni el 5% de las que tienen letra en español. Es tal la carga de negatividad, no tanto por el mensaje a simple vista, como por la carga emocional de las palabras que contienen, que se me hace muy difícil pensar que no hayan sido seleccionadas a propósito, y no tanto en el momento de la composición de los "artistas", lo cuales tienen la cabeza tan llena de pensamientos negativos que apenas pueden librarse de ellos, como en la selección por parte de las productoras, y de los que eligen la música para que sea emitida en los canales del hilo musical.
Las mismas cosas se pueden expresar de muchas maneras diferentes, y una canción de amor puede ser desde una alegre celebración por el éxito a un lamento por la pérdida, desde un llanto fúnebre a una fiesta alegre. ¿Cuántas de las baladas de amor son en realidad alegres? Yo diría que muy pocas. Estamos malinterpretando el amor y confundiéndolo con dolor cuando el amor es en sí un sentimiento de plenitud y alegría.
Es sencillo, si quieres acabar con el odio cultiva el amor. Si quieres quitarte de la cabeza la tristeza piensa en la alegría.
No sirve decir "tengo que dejar de pensar en el odio" porque en el mismo momento que lo nombras lo estás metiendo en tu cabeza, es la misma razón por la que decirse repetidamente "voy a dejar de fumar" no sirve, la única forma de quitarte el odio es sustituyéndolo por su contrario, es decir, el amor y decir "tengo que pensar en el amor" o "estoy rodead@ de amor" o "hay mucho amor en mí". Y si quieres dejar el tabaco tal vez sea más útil construir frases como "voy a respirar siempre aire puro" o "sólo voy a meter en mis pulmones aire limpio" o "a partir de este momento voy a cuidar mi salud".
Una de las observaciones más lúcidas del documental El Secreto, es cuando alguien menciona que el "No a la guerra" lo único que hace es fomentarla. Porque igual habría costado decir "Sí a la Paz" y así toda la gente que participó en las manifestaciones se habría ido a la cama con la "Paz" resonando en sus cabezas.
Al contrario que en el documental El Secreto, yo no creo que baste decir una sola vez "Paz", para contrarrestar las mil repeticiones de la palabra "guerra". Por la misma razón los yoguis repiten los mantras cientos y miles de veces, no sólo una.
Es sospechoso que, si tal como dicen en el documental El Secreto, este "secreto" ya era conocido desde la antigüedad, y ha sido siempre conocido por los líderes que gobiernan, y por los que están en la cúspide de los partidos políticos y los medios de comunicación, que el eslogan de las marchas contra la guerra de Irak, fuese "No a la guerra" en vez de "Sí a la Paz".
Creo que fue Julio César el que dijo "Si quieres la Paz prepárate para la guerra", pero yo sé que si quieres la Paz, te tienes que preparar para la Paz.
"SI QUIERES LA PAZ PREPÁRATE PARA LA PAZ".
Y ya sabemos cómo acabó Julio César...
Los que organizaron las marchas manipularon a gente bienintencionada que acudió allí con esperanza de paz, la cual estuvo guiada por gente que no pretendía en absoluto alcanzar la Paz, sino ganar votos, y acabar con un gobierno. Poco tiempo después vimos que los soldados que fueron retirados de una guerra, se enviaron en mayor número a otra, esta vez, eso sí, se le llamó "guerra humanitaria". Lo cual es un contrasentido. Lo verdaderamente humanitario es la Paz.
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| Gandhi consiguió mucho más que otros sin empuñar jamás un arma, y basándose en sus ideas de Paz. |
Y relacionado con el poder del pensamiento, si bien es cierto el poder del pensamiento positivo, no se debe menospreciar el poder del pensamiento negativo, que es lo que no nos cuentan en El Secreto, y es que este tipo de pensamiento se ha venido utilizando como arma por los gobiernos para inocularlo en su propia sociedad e infundir miedo, control y ansia de guerra. Ya que los que están en el poder sólo quieren mantenerlo, somos nosotros los que debemos cultivar nuestros propios pensamientos de valor, libertad, bondad y sed de paz. Sin embargo, hay gente que no para de fracasar porque no hace más que prever su derrota, y jamás están preparados para el éxito, tanto es así, que cuando el éxito llega no son capaces de reconocerlo. Siempre están con el "¿y si sale mal?".
Aunque yo no creo que las ingenuidades de la New Age sean la panacea, ni creo que con decir "todo va bien" cuando las cosas van mal estas se solucionen. Sí creo que la actitud con la que afrontemos lo que nos "va", ya sea mal o bien, puede influir en hacernos sentir mejor o peor. Así que si quieres sentirte mejor, llega al trabajo con las palabras "simpatía" o "amabilidad" en la cabeza, y si eres tú quien va a ser atendido ve al lugar con las palabras "educación" y "paciencia", y con una sonrisa, porque, además, los sentimientos son contagiosos. Lo bueno de todo esto es que es gratis, cuesta lo mismo una palabra que otra, pero nos aporta más benecifios una palabra positiva.
Hace unos días, conversando con una persona a la que quiero mucho, me decía ¿y si sale mal?, ella estaba evitando situaciones de compromiso en una relación "por si acaso", y tal vez perdiéndose lo mejor de la relación para no "sufrir", al tiempo que estaba anticipando el sufrimiento que no existía realmente, haciendolo real, materializando un sufrimiento irreal, en vez de gozar de la situación real, de experimentar la magia de una relación que empieza y que marcha bien. Mucha gente sabotea sus relaciones por miedo al sufrimiento, y no son capaces de disfrutar de lo bueno. Si lo que quieres de verdad es que las cosas vayan bien lo que tienes que hacer es preguntarte "¿y si sale bien?", e imaginar lo que harías si la relación fuese bien.
SI QUIERES EL ÉXITO PREPÁRATE PARA EL ÉXITO.
Mucho de lo que está aconteciendo en la actualidad se debe a una falta de previsión para el éxito, os pongo el ejemplo de una empresa de comercio: la empresa despide al 10% de su plantilla porque han anticipado un descenso de las ventas en ese mismo porcentaje, luego ven que sólo han bajado un 3% y respiran aliviados pensando que lo han hecho muy bien, al fin y al cabo, han aumentado la "productividad". Y yo me pregunto ¿no será ese descenso un simple reflejo de que esa plantilla ya no da más de sí? ¿no podrían haber vendido más si se hubiese mantenido la plantilla? ¿Acaso no habrían podido atender a más gente en aquellos momentos puntuales de mayor afluencia de público teniendo más personal? ¿y no podrían haber aprovechado para atender "mejor" y así beneficiarse de unos clientes mejor atendidos? ¿Y acaso no tendrían mejor preparada la empresa, mejor colocadas las tiendas, teniendo a la gente que tenían para prepararla, en vez de echarla a la calle? Lo de la crisis ha sido en gran medida una profecía autocumplida de un fracaso anticipado. De hecho, las empresas de comercio que van a salir mejor paradas serán las que en esta época o tengan o suficientes reservas para "aguantar" porque son muy grandes, o el coraje suficiente para aumentar sus plantillas y su número de tiendas, para recoger los restos de mercado que dejen las que no puedan atender suficientemente bien a sus clientes por falta de plantilla, o porque hayan cerrado. Es un ejemplo de lo que es "Prepararse para el éxito".
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| Yo, disfrutando... |
Esta semana una de las cosas que puedes hacer por ti es salir de casa con una sonrisa, con la palabra "alegría" en la cabeza, y pensando ¿Y SI SALE BIEN?