domingo, 26 de diciembre de 2010

Vídeo: Yoga para el año nuevo

YOGA PARA EL NUEVO AÑO


Comienza una nueva sección en el mono cuerdo, a partir de ahora intentaré publicar videos de yoga físico, con pequeñas rutinas que podéis intentar practicar en casa. Para los que no hayan hecho yoga en su vida ¡cuidadito!, y para los que ya lo hayan hecho es una forma estupenda de meter un poco de variedad en vuestra rutina diaria.


Empezamos con una pequeña serie ideal para quitarnos el turrón y comenzar el año nuevo con nuestros buenos propósitos. Cortesía de Tara Stiles:

Yo te bendigo

Al principio de Los Miserables hay toda una parte muy larga dedicada a describir la vida de un párroco o un obispo, ya no me acuerdo. Esta meticulosa descripción, aparte de que Victor Hugo fuera un poquito pesado, tenía un objetivo: dejar totalmente claro que la vida del cura era totalmente santa e intachable. ¿Por qué? Porque a continuación ocurre el suceso del robo y cuando el párroco ve al ladrón le dice "yo te bendigo", no al modo mecánico como hacen los curas habitualmente, sino con toda la fuerza de su voluntad y con toda la autoridad que da una vida íntegra. A mí ni se me había pasado por la cabeza que un bendición pudiera ser de tal calibre como una maldición, de tal forma que el que la recibe se siente "obligado".
¿Por qué si alguien nos maldice nos cabreamos y en cambio si alguien nos bendice apenas le damos importancia? Al fin y al cabo, la autoridad de las personas que lanzan maldiciones suele ser tan poca o menor que la de las que reparten bendiciones. No nos debería preocupar.
De hecho el poder de una maldición está más en la importancia que le damos que en su verdadero poder intrínseco, puesto que esas palabras se lanzan sin fuerza, sin que el que las diga lo haga con verdadera intención. Por eso se dice aquello de "lo ha dicho sin pensar", o "en realidad no quería decir lo que dijo". Pero puestos a retorcer las cosas, es más probable que uno que te maldice esté más en sintonía con lo que dice que uno que te bendice.
Sin embargo, como en la novela de Victor Hugo, una bendición puede ser implacable e ineludible y transformar para bien a una persona de por vida. El requisito, lo más difícil, es que quien la reparta esté en sintonía con ella, es decir que lleve una vida inmaculada y santa, de tal forma que no importe tanto si el que la recibe esté dispuesto o no a recibirla. Aunque hay quien dice que en realidad, las palabras y los pensamientos son como ondas de radio, y que nosotros somos como receptores y que solo podemos recibir aquello que sintonizamos, es decir que si nuestros pensamientos son de bondad, o amor, no podremos recibir, o no nos afectarán los pensamientos de maldad u odio. Estaremos sintonizando el canal de la bondad y por eso, como las radios que sólo pueden sintonizar un canal a la vez, sólo recibiremos pensamientos de bondad. Tal vez por eso, Victor Hugo se encarga de hacernos ver que en realidad el ladrón no era una persona mala y peligrosa tal como ponía en su pasaporte, y que sólo había robado anteriormente una hogaza de pan. Podemos usar eso a modo de escudo protector cuando alguien venga a molestarnos, porque de otra forma, si nos afectan sus palabras, es que estamos sintonizando con los mismos pensamientos del que nos ataca. "Nos estamos poniendo a su nivel". ¿Cuántas veces, cuando alguien intenta atacar a otra persona y no le valen argumentos, recurre al insulto? Lo hace porque así puede, con palabras que nos afecten personalmente, hacer que dejemos de pensar en cosas buenas, y que comencemos a pensar en cosas malas. En ese momento habremos perdido el escudo protector. Al "entrar al trapo", nos "sentimos heridos" por lo que otro dice aunque sea mentira.
De pequeño, yo era quisquilloso, me gustaba polemizar y lo que más me molestaba era cuando no me hacían caso y se ponían a silbar, o a no hacerme caso. En ese momento toda mi rabia se volvía contra mí mismo porque rebotaba en los escudos protectores de los demás.

Las palabras ganan o pierden fuerza en función de quén las dice. Recuerdo a una antigua compañera de trabajo muy simpática, que jamás alzaba la voz y que nunca decía una palabrota. Un día se enfadó tanto que soltó un breve "leñe" de indignación. Cualquier otra persona hubiese provocado la risa, sin embargo nos sonó mucho más terrible que todos los "me cago en su puta madre" del resto de los que solían maldecir.

Recuerdo también una antigua leyenda que decía que si estás sin hablar durante unos cuantos años, la primera cosa que formules en voz alta se cumplirá. La leyenda no aclara si es una especie de "magia" que materializa deseos, o si simplemente el que no ha abierto la boca durante años y, por tanto, no ha dicho una mentira en todo ese tiempo, se ve obligado a seguir sin decir una mentira por mucho tiempo más. En este último caso sería como la bendición de los miserables. El ladrón se ve obligado a aceptar la promesa de llevar una vida intachable los años que le quedan.
En cualquier caso, para los curiosos, tengo que decir que el voto de silencio, no sólo consiste en no hablar externamente, sino en no hablar internamente tampoco. En mantener a raya los pensamientos y los deseos inconvenientes. Valdría igual hablar poco pero siendo consciente de lo que se dice, lo cual, en estos tiempos de "hablar por hablar", donde el hablar la mayoría de las veces no es para un propósito, sino que la charla ociosa es un fin en sí mismo, se me antoja difícil.

Yo no llevo ni una vida santa ni intachable, pero por si acaso:

YO TE BENDIGO.






sábado, 25 de diciembre de 2010

¿y si sale bien?

Una persona a la que admiro mucho puso en su muro de Facebook la siguiente frase:
"El odio, la envidia y el rencor, son poderosos venenos que dañan el alma, enferman el cuerpo y amargan la vida”
Lo hizo con toda la buena intención del mundo, pensando en ayudar a las personas a desembarazarse de esos sentimientos negativos como el odio, la envidia y el rencor, y acoger sus contrarios, esto es, el amor, la generosidad, o empatía, y el perdón.
En un comentario a esta frase, yo le di la "vuelta", sustituyendo las palabras negativas por otras positivas:

"El amor, la generosidad y el perdón, son poderosos antídotos que alivian el alma, curan el cuerpo y endulzan la vida"

Es decir, lo mismo, pero con otras palabras.

¿LO MISMO?

¡NOOO!

Como decimos en casa a veces: Es igual pero no es lo mismo. Y no es lo mismo porque, aunque signifique más o menos lo mismo, a un nivel emocional no tiene nada que ver. Una vez que las palabras llegan a nuestro cerebro y su significado es analizado, o no, porque muchas veces oímos sin "escuchar" y las palabras llegan directamente a nuestro subconsciente, es decir, al sitio donde son procesadas las emociones, no es lo mismo que las emociones surjan de un sitio donde resuenan ecos de las palabras "odio" y "rencor", a otro donde resuenan las palabras "amor", "generosidad" o "perdón". No es lo mismo que uno fabrique pensamientos mientras tiene "odio" en la cabeza, a que tenga pensamientos con "amor", "generosidad" o "perdón" en la cabeza.

Esta persona, a la que yo considero un experto en el campo del Pensamiento Positivo, que es profesor, que da conferencias, y que nos anima con mensajes positivos y frases acerca de las leyes del pensamiento, el alma, y la sabiduría, como todo buen profesional, está acostumbrado a reconocer los "contrarios" para poder buscarles sus "antídotos", y a veces se le "cuelan bichos" entre las frases que deberían resonar de forma positiva.
Le pasa a todo el mundo. Recuerdo libros enteros acerca de la inteligencia emocional (muchos de los cuales surgieron a raíz del éxito del libro de Daniel Goleman), que no eran más que una serie de listas de palabras o "emociones" negativas descritas con multitud de sinónimos y luego sus correspondientes contrarios o emociones positivas. Si analizas las páginas y subrayas con un color las palabras negativas y con otro las palabras positivas, en seguida te das cuenta que suelen ser menos las palabras positivas. La naturaleza de nuestra cultura es tal que, por lo general, hay muchos más sinónimos de palabras que describen y matizan sentimientos negativos, que palabras para describir y matizar sentimientos positivos.
¿Qué preferirías, que en el banco te atendiera un señor con la palabra "odio" sonando en su cabeza, o con las palabras "simpatía" y "amabilidad" resonando como un eco en su cabeza?
Por eso es tan importante lo que escuchamos o vemos a lo largo del día. Y por eso es importante analizar de vez en cuando las letras de las canciones y darnos cuenta de si lo que escuchamos nos puede afectar de manera positiva o negativa. De hecho, si yo pudiera elegir la música que escucho en el trabajo no dejaría ni el 5% de las que tienen letra en español. Es tal la carga de negatividad, no tanto por el mensaje a simple vista, como por la carga emocional de las palabras que contienen, que se me hace muy difícil pensar que no hayan sido seleccionadas a propósito, y no tanto en el momento de la composición de los "artistas", lo cuales tienen la cabeza tan llena de pensamientos negativos que apenas pueden librarse de ellos, como en la selección por parte de las productoras, y de los que eligen la música para que sea emitida en los canales del hilo musical.

Las mismas cosas se pueden expresar de muchas maneras diferentes, y una canción de amor puede ser desde una alegre celebración por el éxito a un lamento por la pérdida, desde un llanto fúnebre a una fiesta alegre. ¿Cuántas de las baladas de amor son en realidad alegres? Yo diría que muy pocas. Estamos malinterpretando el amor y confundiéndolo con dolor cuando el amor es en sí un sentimiento de plenitud y alegría.

Es sencillo, si quieres acabar con el odio cultiva el amor. Si quieres quitarte de la cabeza la tristeza piensa en la alegría.
No sirve decir "tengo que dejar de pensar en el odio" porque en el mismo momento que lo nombras lo estás metiendo en tu cabeza, es la misma razón por la que decirse repetidamente "voy a dejar de fumar" no sirve, la única forma de quitarte el odio es sustituyéndolo por su contrario, es decir, el amor y decir "tengo que pensar en el amor" o  "estoy rodead@ de amor" o "hay mucho amor en mí". Y si quieres dejar el tabaco tal vez sea más útil construir frases como "voy a respirar siempre aire puro" o "sólo voy a meter en mis pulmones aire limpio" o "a partir de este momento voy a cuidar mi salud".

Una de las observaciones más lúcidas del documental El Secreto, es cuando alguien menciona que el "No a la guerra" lo único que hace es fomentarla. Porque igual habría costado decir "Sí a la Paz" y así toda la gente que participó en las manifestaciones se habría ido a la cama con la "Paz" resonando en sus cabezas.
Al contrario que en el documental El Secreto, yo no creo que baste decir una sola vez "Paz", para contrarrestar las mil repeticiones de la palabra "guerra". Por la misma razón los yoguis repiten los mantras cientos y miles de veces, no sólo una.

Es sospechoso que, si tal como dicen en el documental El Secreto, este "secreto" ya era conocido desde la antigüedad, y ha sido siempre conocido por los líderes que gobiernan, y por los que están en la cúspide de los partidos políticos y los medios de comunicación, que el eslogan de las marchas contra la guerra de Irak, fuese "No a la guerra" en vez de "Sí a la Paz".
Creo que fue Julio César el que dijo "Si quieres la Paz prepárate para la guerra", pero yo sé que si quieres la Paz, te tienes que preparar para la Paz.
"SI QUIERES LA PAZ PREPÁRATE PARA LA PAZ".
Y ya sabemos cómo acabó Julio César...

Los que organizaron las marchas manipularon a gente bienintencionada que acudió allí con esperanza de paz, la cual estuvo guiada por gente que no pretendía en absoluto alcanzar la Paz, sino ganar votos, y acabar con un gobierno. Poco tiempo después vimos que los soldados que fueron retirados de una guerra, se enviaron en mayor número a otra, esta vez, eso sí, se le llamó "guerra humanitaria". Lo cual es un contrasentido. Lo verdaderamente humanitario es la Paz.
Gandhi consiguió mucho más que otros sin empuñar jamás un arma, y basándose en sus ideas de Paz.

Y relacionado con el poder del pensamiento, si bien es cierto el poder del pensamiento positivo, no se debe menospreciar el poder del pensamiento negativo, que es lo que no nos cuentan en El Secreto, y es que este tipo de pensamiento se ha venido utilizando como arma por los gobiernos para inocularlo en su propia sociedad e infundir miedo, control y ansia de guerra. Ya que los que están en el poder sólo quieren mantenerlo, somos nosotros los que debemos cultivar nuestros propios pensamientos de valor, libertad, bondad y sed de paz. Sin embargo,  hay gente que no para de fracasar porque no hace más que prever su derrota, y jamás están preparados para el éxito, tanto es así, que cuando el éxito llega no son capaces de reconocerlo. Siempre están con el "¿y si sale mal?".

Aunque yo no creo que las ingenuidades de la New Age sean la panacea, ni creo que con decir "todo va bien" cuando las cosas van mal estas se solucionen. Sí creo que la actitud con la que afrontemos lo que nos "va", ya sea mal o bien, puede influir en hacernos sentir mejor o peor. Así que si quieres sentirte mejor, llega al trabajo con las palabras "simpatía" o "amabilidad" en la cabeza, y si eres tú quien va a ser atendido ve al lugar con las palabras "educación" y "paciencia", y con una sonrisa, porque, además, los sentimientos son contagiosos. Lo bueno de todo esto es que es gratis, cuesta lo mismo una palabra que otra, pero nos aporta más benecifios una palabra positiva.

 Hace unos días, conversando con una persona a la que quiero mucho, me decía ¿y si sale mal?, ella estaba evitando situaciones de compromiso en una relación "por si acaso", y tal vez perdiéndose lo mejor de la relación para no "sufrir", al tiempo que estaba anticipando el sufrimiento que no existía realmente, haciendolo real, materializando un sufrimiento irreal, en vez de gozar de la situación real, de experimentar la magia de una relación que empieza y que marcha bien. Mucha gente sabotea sus relaciones por miedo al sufrimiento, y no son capaces de disfrutar de lo bueno. Si lo que quieres de verdad es que las cosas vayan bien lo que tienes que hacer es preguntarte "¿y si sale bien?", e imaginar lo que harías si la relación fuese bien.

SI QUIERES EL ÉXITO PREPÁRATE PARA EL ÉXITO.

Mucho de lo que está aconteciendo en la actualidad se debe a una falta de previsión para el éxito, os pongo el ejemplo de una empresa de comercio: la empresa despide al 10% de su plantilla porque han anticipado un descenso de las ventas en ese mismo porcentaje, luego ven que sólo han bajado un 3% y respiran aliviados pensando que lo han hecho muy bien, al fin y al cabo, han aumentado la "productividad". Y yo me pregunto ¿no será ese descenso un simple reflejo de que esa plantilla ya no da más de sí? ¿no podrían haber vendido más si se hubiese mantenido la plantilla? ¿Acaso no habrían podido atender a más gente en aquellos momentos puntuales de mayor afluencia de público teniendo más personal? ¿y no podrían haber aprovechado para atender "mejor" y así beneficiarse de unos clientes mejor atendidos? ¿Y acaso no tendrían mejor preparada la empresa, mejor colocadas las tiendas, teniendo a la gente que tenían para prepararla, en vez de echarla a la calle? Lo de la crisis ha sido en gran medida una profecía autocumplida de un fracaso anticipado. De hecho, las empresas de comercio que van a salir mejor paradas serán las que en esta época o tengan o suficientes reservas para "aguantar" porque son muy grandes, o el coraje suficiente para aumentar sus plantillas y su número de tiendas, para recoger los restos de mercado que dejen las que no puedan atender suficientemente bien a sus clientes por falta de plantilla, o porque hayan cerrado. Es un ejemplo de lo que es "Prepararse para el éxito".
Yo, disfrutando...

Esta semana una de las cosas que puedes hacer por ti es salir de casa con una sonrisa, con la palabra "alegría" en la cabeza, y pensando ¿Y SI SALE BIEN?

jueves, 23 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

En Septiembre abrí este Blog para compartir mis experiencias con el Yoga y reflexionar sobre la Consciencia. Ahora que acaba el año comparto con vosotros mis deseos y planes para El Mono Cuerdo en 2011:

1. Postear con más regularidad.
2. Aparte de seguir con mis reflexiones y pequeños artículos, tal vez incluir nuevas secciones. Se me ocurren, fotos, vídeos, historias etc...
3. Extender mis reflexiones al campo del Desarrollo Personal.

Y nada más que desearos una feliz navidad y un próspero año nuevo porque OS LO MERECÉIS, NOS LO MERECEMOS.

martes, 21 de diciembre de 2010

¿Es el yoga fácil?

Me pregunta una amiga si el yoga es difícil porque ella tiene muy poca paciencia, Y yo le he respondido que el yoga es fácil pero que requiere mucha paciencia.
Hace poco, leyendo un libro de Anatomía y yoga, encontré perlas como ésta (la traducción libre es mía): el asunto más importante de Hatha Yoga no es la flexibilidad o la habilidad para hacer posturas difíciles, sino la "atención" del cuerpo y la mente.


La clave no es hacer la postura más difícil del mundo porque sin atención no es yoga. Y viceversa, la postura más fácil, hecha con plena atención es yoga.
En mi caso, el tipo de yoga que practico, es una especie de yoga derivado del Hatha Yoga y lo que podríamos denominar Patanjali Yoga, o yoga clásico, adaptada a los tiempos modernos y al mundo occidental por Swami Sivananda, más tarde por Swami Vishnu Devananda, y por último por mi profesor Santiago Pazhin. A este yoga le he ido incorporando ejercicios que he recopilado de libros y videos y que he experimentado conmigo mismo a lo largo de más de veinte años. Sin embargo no es un yoga propio, o exclusivo al que le pueda dar un nombre concreto y patentar.
Hemos pasado de un yoga casi universal, milenario y gratuito. A miles de costosos yogas patentados con nombre y apellidos.
En mi caso no voy a renegar del Sivananda Yoga o del yoga terapéutico del CEYSI, sería de desagradecidos. Al fin y al cabo los títulos que tengo y que alguna vez colgaré de la pared ostentan el sello del CEYSI. Sin embargo, al margen del derecho a cobrar lo que le dé la gana a Iyengar por un yoga al que le ha dedicado toda su vida. También el Iyengar yoga bebe de fuentes comunes y tiene raíces comunes con otros yogas. Iyengar también tuvo su maestro, y otros alumnos del mismo maestro impartieron clases sin cobrar.
Los problemas que surgen son cuando esto se empieza a multiplicar de manera exponencial y cualquier profesor de yoga recién salido de una escuela patenta una mínima variación de yoga como suya. Ello lleva a una confusión tal que una persona interesada en comenzar con el yoga se sienta desanimada. En la película Enlighten Up, una persona se pasa 6 meses visitando gimnasios, centros y escuelas de yoga de medio mundo. Y al final de todo no le queda claro lo que es el yoga.

De cualquier forma, el yoga terapéutico CEYSI, se basa en adaptar el yoga a la capacidad de cada alumno, a su edad, a sus problemas de salud etc. En este tipo de yoga, no sólo se practican posturas, sino que hay "preposturas" que practican los alumnos de menor capacidad. Aquí tenéis el enlace a la web del CEYSI (Cento Escuela de Yoga y Salud Integral):


En este tipo de yoga se "facilitan" las posturas para que los alumnos que no pueden practicar las posturas más difíciles se beneficien igualmente de practicar estiramientos más suaves.
La consecuencia positiva es que todo el mundo puede practicar yoga. La consecuencia no tan positiva es que requiere tiempo y paciencia. La consecuencia "SUPERPOSITIVA", es que se reduce el riesgo de lesiones.
Así, en resumen, el yoga es fácil pero requiere tiempo, regularidad y paciencia. Lo menos fácil del yoga es prestar la atención necesaria en cada postura, o cada ejercicio. Uno de los frutos más jugosos del yoga es la adquisición de la paciencia.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Creer o no creer

Hay una historia muy vieja de dos personas que iban a tomar café, y mientras charlaban acerca de lo absurdo de la religión y de creer en Dios, les pregunta el camarero si querían el café hecho con filtro, y uno de ellos respondió:
-No, que quiero leer los posos.
Esto viene a cuento porque muchas veces los que practicamos yoga y, por extensión, intentamos llevar una vida saludable, nos encontramos con que los tablones de anuncios de los gimnasios y centros de yoga, o las puertas de los herbolarios están plagadas de pequeños anuncios y folletos sobre astrología, geomancia y todo tipo de de "adivinancias", curas y remedios "cuasi" milagrosos etc.
Seguramente, si les preguntas a esas personas que ponen los carteles si creen en Dios, te dirán que no, o que creen en Dios pero no en la iglesia, pero que de todas formas son muy espirituales. Han pasado de no creer en Dios a creer en todo lo demás.
Si indagas en por qué no creen en Dios o en la iglesia te suelen citar las incongruencias de la biblia, o la pederastia de los curas, o la hipocresía y corrupción de la iglesia, citándote algún caso concreto de un cura que abusó de un niño hace 20 años en la parroquia de su pueblo.
Por otra parte, cuando un grupo de científicos se dedica a atacar al yoga, lo hace metiéndolo en el mismo saco de "mancias" que aparecen en esos tablones de anucios de los herbolarios. Al mismo tiempo te pueden también citar casos de cómo algún "gurú" espabilado iba por ahí prometiendo que curaba el cáncer, o de personas que han empeorado de sus lesiones por culpa del yoga.
De la misma forma, también se podría atacar a la comunidad científica porque la mayoría de las medicinas "alopáticas" causan más daños en efectos secundarios que las enfermedades que dicen curar, o que hay un gran número de psiquiatras acusados y condenados por abusos sexuales. Pero a nadie se le ocurre decir que se deberían prohibir las medicinas, ni quemar los despachos de los siquiatras.
Al igual que no todos los yoguis somos vegetarianos estrictos, tampoco todos los practicantes de yoga creen en la astrología, la geomancia, el quantum touch, el reiki, o el eneagrama, por poner sólo ciertos ejemplos de lo que va desde lo pseucientífico a lo puramente basado en la fe o el efecto placebo. Al margen de que todas estas clases de "suertes" le hayan sido útiles a la gente, y al margen también de que esa utilidad sea científicamente demostrable o no, hay algo en el yoga que lo distingue de esas otras disciplinas:

Existe un yoga totalmente tangible, prudente y lleno de sentido común. Si en algunos casos no ha pasado de mera disciplina práctica a disciplina científica no ha sido por falta de "tangibilidad", o demostrabilidad, sino principalmente por dos motivos. Uno, su fama de falta de rigor científico al encontrarse relacionado (sin querer), con cosas tan indemostrables como la "astrología" o la New Age. Y dos, la falta de interés, tanto por los propios yoguis como por la "comunidad científica". A los científicos no les interesa "perder" el tiempo estudiando una disciplina que es, en muchos casos, competencia directa de la suya. A un practicante asiduo de yoga, que ha recogido una tradición milenaria y experimentada por millones de personas antes que él,  al que le ha sido útil durante 20 años, no le interesa estar varios años más haciendo de cobaya, practicando posturas, incluso posturas contraproducentes, para poder demostrar a los demás lo que parece de sentido común: que los estiramientos, hechos con prudencia, flexibilizan las articulaciones y estiran los músculos, que a la vez comprimen y masajean los músculos antagónicos de esas mismas posturas, que masajean también los órganos internos que quedan debajo de estos músculos, que por tanto "exprimen" ciertas partes del cuerpo, favoreciendo así el drenaje linfático y ayuda, por tanto, a la eliminación de toxinas y a la circulación de agentes inmunológicos dentro del cuerpo. Que las posturas invertidas favorecen el retorno venoso de la parte inferior del cuerpo y por tanto alivian y mejoran todo lo relacionado con las varices. Que los ejercicios respiratorios aumentan la capacidad respiratoria, y la habilidad para respirar eficientemente, reduciendo el esfuerzo para respirar y, al mismo tiempo, aumentando la capacidad de nuestros pulmones para retener el oxígeno. Que ayuda a adquirir el sanísimo hábito de respirar por la nariz y así a beneficiarnos de una respiración más limpia, y que nos protege de los bruscos cambios de temperatura.  Que las rotaciones de columna, bien hechas, corrigen malas posturas. Que alivia contracturas, que ayuda a una buena higiene postural, etc, etc. Sólo por eso merecería la pena hacer yoga.
De ahí a creer que podrás alcanzar el samadhi, levitar y curar el cáncer hay un salto de fe que es cuestión de creer o no creer, y que es independiente del reiki, del quantum touch, de la geomancia, de la astrología, del catolicismo, del protestantismo, el islamismo o el judaismo.

El libro Yoga Anatomy de Leslie Kaminoff es un ejemplo de cómo el yoga y la ciencia pueden ir de la mano, independientemente de cualquier tipo de creencia.
Desde el principio, el yoga se ha visto salpicado y "contaminado" con otras creencias que nada tenían que ver con el mismo. No en vano, los primeros occidentales que investigaron el yoga y lo trajeron a Europa y América, pertenecían a las filas de la Teosofía y demás sociedades secretas, interesadas en investigar culaquier cosa misteriosa que justificase sus creencias, y al mismo tiempo interesadas en propagar cualquier disciplina que fuese útil y a la vez diese credibilidad a sus propias creencias. En ese sentido, el yoga fue la cuadratura del círculo: una disciplina "misteriosa", al mismo tiempo práctica, desconocida en occidente y por tanto "manipulable", y con resultados tangibles.
El yoga se ha utilizado como puerta de entrada a muchas otras disciplinas, algunas útiles, otras de dudosa utilidad y otras completamente inútiles. No por eso, debemos dejar de probar una disciplina eminentemente práctica, en su mayor parte aconfesional, con resultados tangibles, y cuyos efectos secundarios son en su mayoría beneficiosos.