sábado, 18 de septiembre de 2010

Perder la perspectiva

   Estamos tan acostumbrados a quejarnos que no nos damos ni cuenta de cuando estamos bien. Hay gente que no son ellos mismos si no se quejan o hablan de enfermedades. Sospecho que yo he sido uno de ellos, porque un día estaba yo quejándome de mi famosa lesión de espalda y comentaba: "es que si me doblo así, hacia este lado, entonces me duele", y un conocido, al que le tengo que agradecer su sinceridad me contestó "pues si yo hago eso mismo me descoyunto".
   Y es que cuando uno está habituado a hacer yoga, y se va curando de una lesión, a veces no valora lo que ha conseguido. De acuerdo, si yo me muevo un poco más de la cuenta hacia cierto lado en alguna postura, llega un momento en que me duele, y además no es que sea normal, porque hacia el otro lado no me ocurre. Pero tengo que valorar que aún así, puedo llegar más que cualquiera que no sea muy flexible a esa postura, la cual, por cierto, no es necesaria para la vida diaria.


Hay posturas que si bien son útiles para aumentar la flexibilidad, nunca van a ser necesarias en la vida diaria, no hay que obsesionarse con ciertas posturas.

   Por lo tanto, tengo que poner las cosas en perspectiva y valorar lo que tengo. Agradecer que en vez de estar en cama, o a base de calmantes, estoy lúcido y despierto y, si bien al final de una jornada de trabajo, después de haber estado de pie siete horas seguidas, o tras pasar mucho tiempo sentado frente al ordenador, tengo ciertas molestias, estas no son nada comparadas con los padecimientos que he sufrido años anteriores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario