martes, 14 de septiembre de 2010

Yoga y alimentación

   Si bien uno de los efectos "secundarios" de realizar yoga a diario fue perder peso, mi primer objetivo de mantener mi columna libre de dolores, costó un poco más de tiempo. Por una parte, una vez pasada la crisis de ciática, me enteré de que dos de los tres medicamentos recetados (un antiinflamatorio, un analgésico, y un relajante muscular) eran totalmente inútiles tanto para curar como para prevenir las dolencias de columna. Simplemente aliviaban o enmascaraban los síntomas. Tan sólo el antiinflamatorio parecía tener un efecto útil, y también unas consecuencias nefastas para el sistema digestivo.
   Este blog trata sobre la consciencia, y lo que esos dos medicamentos hacen principalmente son anularla, de modo que vas por la vida anestesiado, sin darte cuenta de si te estás haciendo daño o no, porque no sientes el dolor, o lo sientes atenuado y, por tanto, es más fácil seguir haciéndose daño. En cuanto pude los dejé, reduje el tercero a dosis mínimas, y aproximadamente un año después lo sustituí por un complemento natural sin tantos efectos dañinos y con capacidad similar de aliviar los procesos inflamatorios, en concreto el extracto de raíz de harpagofito.
   Hasta ayer, y durante los últimos meses, estaba haciendo yoga unas dos o tres veces por semana y seguía tomando la raíz de harpagofito, sin ninguna crisis invalidante de ciática, lumbalgia o dorsalgia durante los últimos 3 años. Recuperé unos kilos y mi índice de masa corporal es 23. Ahora bien, para ilustrar la supuesta relación entre yoga y peso haré el siguiente experimento: dos meses haciendo una sesión de yoga sin saltarme un solo día, y una dieta básicamente omnívora, con bajo consumo de carne y pescado, procurando no picar entre horas, dando prioridad a los alimentos integrales, evitando la comida basura y los refrescos, comiendo lo más natural y variado posible (es decir, sin precocinados), y sin contar calorías. Normalmente hago unas 5 comidas al día. Dentro de dos meses os contaré.
   Y lo prometido en la entrada anterior, ¿por qué creo que el yoga y el peso están relacionados?, porque el yoga se basa principalmente en la atención y la consciencia, y mucho de lo que comemos lo hacemos inconscientemente, así como mucho de lo que comemos nos provoca inconsciencia.
   Si bien la mayoría de las personas que hacen yoga en occidente sigue una dieta omnívora (o sea, la normal), existe la creencia de que todos los practicantes de yoga son vegetarianos, los "gurús" del yoga cantan alabanzas a la dieta vegetariana, y las revistas de yoga no dejan de lanzar proclamas por el veganismo. Una de las grandes mentiras que rodean al yoga es que para practicarlo haya que hacerse vegetariano.

Una dieta variada es uno de los principales pilares de la salud
   En primer lugar, lo de no comer carne, se basa más en un principio de "no violencia" que en el de recomendaciones asociadas a la nutrición o a la salud. En segundo lugar, "no comer carne", no significa no ingerir alimentos de origen animal como la leche, huevos, yogur o miel, ni otros alimentos que tan poco son vegetales como las setas (hongos), la sal (mineral), o las algas. En concreto, alguien que no coma carne ni pescado, pero que incluya huevos y lácteos en su dieta, sigue teniendo una dieta básicamente omnívora, sería una dieta ovo-lacto-vegetariana, o más exactamente ovo-lacto-api-minero-fungi-algi-vegetariana, es decir, que se come de todo excepto la carne de lo que suelen ser unos pocos animales (ternera, cerdo, pollo y cordero), frente a la inmensa variedad de cereales, frutas y verduras que se encuentran en cualquier supermercado o frutería.
   En cambio, una enseñanza que sí está directamente relacionada con el yoga, es la de los tres "gunas", que serían las tres "cualidades" predominantes que hay en todo lo que existe en la naturaleza, sea alimento o no. Todo lo que existe puede tener efectos "anestesiantes", "estresantes" o "neutros" en nuestra mente. Y es aquí donde la tradición del yoga sí mete baza. Los yoguis recomiendan ingerir alimentos que tengan cualidades equilibrantes o neutras. Así, el vino, a pesar de ser de origen vegetal, no se recomienda por tener un efecto adormilante a causa del alcohol. Y el té negro y rojo, o el café, a pesar de ser también bebidas de origen vegetal, tampoco se recomiendan por su efecto "estresante". Así que seguir una dieta "yóguica" no es tan simple como ser vegetariano. De hecho, desde el punto de vista de los tres gunas, es posible que sea más yóguico comer huevos no fecundados (de origen animal), que tomar té rojo(de origen vegetal). El meter todas las carnes o los lácteos en el mismo saco no tiene sentido desde el punto de vista yóguico. Con seguridad no producen los mismos efectos en la consciencia la carne de cordero que los huevos, la leche que el yogur, ni el té negro, frente al té verde. O puestos a afinar, hasta la carne puede ser peor dependiendo de lo que sufrió un animal a la hora de morir. Además existen otras infinitas variables como  si un vegetal está modificado genéticamente, o de si alguien es o no alérgico a un alimento.
   La idea básica que subyace debajo de esto es que todo lo que entra al cuerpo modifica la mente. Poco (si es neutro) o mucho (si es estresante o adormilante). Y, al revés, si la mente está estresada es más fácil que tengamos ansiedad y no podamos controlar las ganas de comer, y si la mente está adormilada es más fácil que no prestemos atención a lo que comemos. De manera que se forma un círculo vicioso: si no tenemos el nivel de atención necesario, comemos sin pensar, y si comemos sin pensar tomamos alimentos que no le convienen a nuestro nivel de atención.
  Contra lo que pudiera parecer a simple vista, no son las posturas de yoga lo que más adelgaza sino la relajación, que elimina el estrés, y ayuda a no comer compulsivamente.  Paradójicamente, la postura que más ayuda a adelgazar es aquella en la que se queman menos calorías, es decir, la postura de relajación, generalmente tumbado inmóvil sobre el suelo, o sentado tranquilamente.

   En la próxima entrada intentaré contar por qué creo que me costó tanto tiempo librarme de mis dolores de espalda.

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